domingo, 1 de abril de 2012

Deus e o Mal

Conferencia en audio de la intervención del Dr. Manuel Fraijó en el ciclo de conferencias organizadas por la Fundación G. J. Chaminade.

Ouvir: AQUI

Dia Mundial da Juventude (Domingo de Ramos)

"Os jovens evangelizam-nos com as suas opiniões acertadas, as suas queixas, os seus problemas e as suas preocupações. (...) O que importa é a nossa atitude perante a juventude concreta que vive no meio de nós. (...) Se nos refugiarmo-nos no clássico «antigamente é que era bom», e lançarmos no rosto dos jovens que perderam os valores tradicionais, que estragaram tudo quanto havia de bom na vida, que não são sérios nem constantes, que não têm consciência nem decência, e que não sabem ganhar a vida nem fazer nada de útil... não facilitaremos as relações recíprocas. Pelo contrário, se soubermos aproximarmo-nos, aceitar, entender, admitir pelo menos que não entendemos e se nos mostrarmos dispostos a falar e a escutar, e mais do que dispostos, vivamente interessados, então sim, poderá haver entendimento, proveito mútuo e esperança para todos com o contributo de todos.
Não façamos comparações. Procuremos completar-nos.
(...) Para definir as atuais modificações de geração para geração, J. M. Lozano utilizou a expressão «o radar substituiu a bússula». A metáfora é esclarecedora. A bússula é o norte fixo, igual para todos e sempre o mesmo, que existe por si mesmo independentemente das nossas buscas e rejeições, e que indica a meta suprema e inalterável do caminho humano. O radar é a vastidão de 360º, na qual o raio vibratório parte do centro em busca de referências, da resposta sempre nova e modificadora da realidade, momento a momento, da informação exata, da reação instantânea; o radar representa a procura contínua e a descoberta surpreendente, a alegria do encontro e a fugacidade do vislumbre, o perpétuo alerta e a vigilância ininterrupta. É fácil ver até que ponto estas duas imagens correspondem às atitudes culturais e espirituais com que vivemos. A bússula seria a atitude tradicional, com a sua fixidez objetiva, eterna e universal, quanto aos princípios morais e ao comportamento social. O radar seria a atitude moderna, ou até pós-moderna, pela qual a busca emana da própria pessoa, se estende a todo o horizonte de valores, fixa objetivos próximos, temporais, alternativos, e os aceita, um a um, à medida que se apresentam na vastidão escancarada. (...) O melhor seria que soubéssemos entender as duas tendências, seguindo uma e outra, conforme nos ajudassem a realizar as tão variadas tarefas da existência humana."
Carlos G. Vallés, Os jovens evangelizam-nos.            

sexta-feira, 2 de março de 2012

LA IGLESIA DEBE COMBATIR LA MENTIRA EN SU INTERIOR Y EN EL MUNDO

Ciudad del Vaticano, 2 marzo 2012 (VIS).-Durante las meditaciones del retiro espiritual de cuaresma en el que participan estos días el Santo Padre y la curia romana, el cardenal Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa (Congo), está desarrollando el tema “La comunión del cristiano con Dios”. Partiendo de la señal de la Cruz, el cardenal ha reflexionado sobre Dios como vida, luz, verdad, misericordia y guía amorosa, para tratar luego el amor del mundo, la falta de fe en Cristo y el pecado del sacerdote.
La señal de la cruz es mucho más que una costumbre, es un acto “con el que añadimos a cada acción el esplendor de la conciencia, el dinamismo de la libertad”. Es un signo que significa “sacrificio por amor: es la muerte para la resurrección”. Implica, por tanto, la renuncia a la vanidad, al deseo de prestigio, de poseer y dominar, para consagrar el propio obrar a Cristo.
En el contexto de las meditaciones sobre Dios como camino, verdad y vida, el cardenal Monsengwo Pasinya se ha referido a algunos de los fenómenos más dramáticos que caracterizan nuestro tiempo, como guerras, genocidios, violencia política, aborto y todas las formas de instrumentalización del ser humano; y ha invitado a no permanecer indiferentes ante “la represión y la explotación del hombre por el hombre. No hay que bajar la guardia, incluso si el misterio del pecado parece que nos supera”.
“Es preciso caminar en la luz, es decir, decidirse a abandonar el pecado” para dejar que la Verdad transforme la propia vida mediante un camino de “conversión siempre renovada”. La comprensión de Dios como verdad interpela sobre todo a quienes “ya no tienen conciencia de sus pecados, a quienes han perdido el sentido del pecado porque han dejado de plantearse el problema de Dios”; así como a aquéllos que no poseen criterios de moralidad y confunden el bien con el mal. Esta tendencia está relacionada con el “indiferentismo religioso que afirma que todas las religiones son válidas, pero que en realidad quiere una moral fácil”.
El cardenal ha advertido que los sacerdotes tampoco están libres de estos errores, “en la medida en que la aridez espiritual los conduce a menudo a los mismos defectos. El ministerio sacerdotal se transforma entonces en funcionariado, sin un verdadero sentido de Dios”. En una meditación sucesiva, Mons. Laurent Monsengwo Pasinya puso como ejemplo el caso emblemático de los apóstoles Pedro y Judas. El primero, de ánimo generoso, “cayó porque fue temerario y se expuso muy de cerca al peligro. Pero en seguida abandona el lugar de su caída y llora amargamente su pecado”. Se puede extraer de aquí una lección para todos los sacerdotes: “Nuestra generosidad no nos pone a salvo del pecado. Es preciso tomar medidas prudentes y no ser temerarios exponiéndose a las caídas. En toda situación, pase lo que pase, el Señor está siempre a nuestro lado. La mayor injusticia que podemos hacerle es dudar de su misericordia, como Judas”.
“Vivir en la verdad -ha subrayado- es vivir según las bienaventuranzas. Es rechazar la mentira en nuestras palabras y acciones, y repudiar la hipocresía que nos empuja a aparecer de modo diverso a como somos”. También la Iglesia debe combatir la mentira y el engaño en su interior y en el mundo, y luchar “para que la Verdad del Evangelio de Cristo sea conocida y vivida”.